MENSAJE 2009
LA COSECHA
Hechos 2: 47
" Alababan a Dios y eran estimados por todos, y cada día añadía el Señor a
la iglesia a los que iba llamando a la salvación"
LA COSECHA OCUPA UN LUGAR DE ELECCIÓN EN EL
CORAZÓN DE DIOS
DIOS HA FIJADO LA FIESTA DE LA COSECHA
Levítico
23: 15-22
" A partir del día en que llevéis la gavilla de trigo como ofrenda especial, es decir, a partir del día siguiente al sábado, contaréis siete semanas completas. Y con el día siguiente al séptimo sábado se completarán cincuenta días. Entonces presentaréis al Señor vuestra ofrenda de trigo nuevo, y llevaréis de vuestras casas dos panes de la mejor harina cocidos con levadura, de unos cuatro kilos cada uno, como ofrenda especial de primeros frutos para el Señor. Junto con los panes llevaréis siete corderos de un año, sin defecto, y un becerro y dos carneros, como holocausto en honor del Señor, ofrenda quemada de aroma agradable a él, además de vuestras ofrendas de cereal y de vino. Ofreceréis además un chivo como sacrificio por el pecado y dos corderos de un año como sacrificio de reconciliación. El sacerdote ofrecerá los animales como ofrenda especial en presencia del Señor, junto con el pan de los primeros frutos y los dos corderos. Serán consagrados al Señor, para el sacerdote. Ese mismo día celebraréis una reunión santa, y no haréis ninguna clase de trabajo duro. Esta es una ley permanente, que pasará de padres a hijos y dondequiera que viváis. Cuando llegue el tiempo de cosechar, no recojas hasta el último grano de tu campo ni rebusques hasta las últimas espigas que hayan quedado. Déjalas para los pobres y los extranjeros. Yo soy el Señor vuestro Dios.”
ES POR LA COSECHA QUE DIOS HA REVELADO SU GLORIA Y SU SANTIDAD
Isaías 6: 1-8
" El año en que murió el rey Ozías, vi al Señor sentado en un trono muy alto; el borde de su manto llenaba el templo. Unos seres como de fuego estaban por encima de él. Cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían la cara, con otras dos se cubrían la parte inferior del cuerpo y con las otras dos volaban. Y se decían el uno al otro: “Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso; Toda la tierra está llena de su gloria.” Al resonar esta voz, las puertas del templo temblaron, y el templo mismo se llenó de humo. Y pensé: “¡Ay de mí, voy a morir! He visto con mis ojos al Rey, al Señor todopoderoso; yo, que soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros.” En ese momento, uno de aquellos seres como de fuego voló hacia mí. Con unas tenazas sostenía una brasa que había tomado de sobre el altar, me tocó con ella la boca y me dijo: “Mira, esta brasa ha tocado tus labios. Tu maldad te ha sido quitada, tus culpas te han sido perdonadas.” Entonces oí la voz del Señor, que decía: “¿A quién voy a enviar? ¿Quién será nuestro mensajero?” Yo respondí: “Aquí estoy, envíame a mí.”